El director de orquesta canadiense Yannick Nézet-Séguin, director musical del Metropolitan Ópera de Nueva York, dirigirá por primera vez el próximo 1 de enero el Concierto de Año Nuevo 2026, de la Filarmónica de Viena. Este famoso concierto se celebra cada año en la Sala Dorada del Musikverein en Viena, Austria (ver foto supra). La Marcha Radetzky (1) de Johann Strauss padre (1804-1849), cierra siempre el tradicional concierto con el rítmico aplauso de los asistentes.
El evento se celebró por primera vez el 31 de diciembre de 1939 como “concierto extraordinario”, dirigido por Clemens Krauss (1893-1954), personaje fundamental en la creación del Concierto de Año Nuevo de Viena, dirigiendo la primera edición y varias posteriores, incluyendo las celebradas desde 1948 hasta 1954. Gracias a su labor, la tradición musical se consolidó transmitiéndose a las futuras generaciones de directores.
En la fecha del citado primer concierto, Austria formaba parte de Alemania y fue una idea del Ministro de Ilustración Pública y Propaganda de la Alemania nazi, Joseph Goebbels. Se creó como un homenaje de las provincias orientales al Estado alemán interpretándose obras de Johann Strauss hijo, a excepción de Pizzicato Polkaç, compuesta entre él y su hermano Josef, concluyendo con la Obertura de Die Feldermaus.
El siguiente concierto se celebró el 1 de enero de 1941, recibiendo ya el título de Concierto de Año Nuevo, que siguió dirigiendo Krauss cada año hasta su muerte, salvo dos años en los que cedió la batuta a Josef Krips. A partir de 1954, la dirección la asumió el primer violín de la orquesta Willi Boskovsky, que se mantuvo en el puesto durante 24 años, y fue quien en 1958 introdujo la tradición de acabar el concierto con El Danubio Azul y la Marcha Radetzky.
A partir de 1987, la orquesta concedió el honor de dirigir el concierto al austriaco Hebert von Karajan y se decidió que cada año dirigiera el concierto un director invitado distinto.
En el período 1980-2013, las flores que decoraron la mencionada Sala de Conciertos (Musikverein) fueron un regalo anual de la ciudad de San Remo (Liguria, Italia). Desde 2014 las aportan la propia Filarmónica de Viena, y desde 2015 la composición se realiza por floristas austriacos, en colaboración con el Departamento de Parques y Jardines de la ciudad de Viena. Durante cuatro intensos días se instalan 30.000 flores procedentes de toda Austria para adornar el recinto. Suele ser frecuente que al finalizar el Concierto algunos de los asistentes se lleven flores a sus casas como recuerdo de este evento tan especial.
Este concierto es, sin duda, uno de los eventos más importantes de la Navidad en todo el mundo, lo que ha provocado que la demanda para su asistencia presencial sea muy alta, por lo que los organizadores hace unos años crearon un sistema basado en un sorteo: los interesados deben apuntarse en la página web oficial de la Orquesta Filarmónica de Viena para participar en el sorteo que tiene lugar cada mes de marzo del que salen los nombres de los afortunados que podrán asistir al Concierto mediante el pago de la entrada seleccionada.
El 1 de enero de 2026 el concierto de Año Nuevo se transmitirá en directo desde Viena a más de 90 países a través de la televisión; el evento será transmitido por múltiples cadenas, como la 1 de la TVE en España y se espera que alcance una audiencia potencial de 50 millones de espectadores.
(1) Marcha Radetzky de Johann Strauss padre (1804-1849), interpretada por la Orquesta Filarmónica de Viena bajo la dirección de Daniel Barenboim.
Véase https://www.youtube.com/watch?v=FhdGzXz6Rscc8
Gracias a ti ahora conozco los orígenes del evento. Siempre que puedo lo veo !que complicidad entre el publico y la orquesta! Si me voy 20 años atrás me veo empezando los preparativos de la comida y mis hijos todavía durmiendo tras la LARGA noche del 31.
ResponderEliminarMuy interesante como siempre Alberto, nos iluminas con tu gran sabiduría. Un abrazo.
ResponderEliminarEs un placer leerte Alberto, tanto como escuchar a Strauss, muchas gracias por escribir cada mes
ResponderEliminarSiempre se aprende algo con tus breves artículos. Se me hace difícil reconocer en el nazi, por un lado, su frialdad criminal y a la vez tan fina sensibilidad musical, por otro.
ResponderEliminarAdmiro la objetividad austríaca en adjudicar las solicitadas plazas y si ha de ser mi amiga suerte la que reparta las entradas, tengo esperanza de algún Año Nuevo vivir y disfrutar "in situ" la emoción de estar el mejor día del año en el mejor auditorio y disfrutando del mejor espectáculo musical.
Buenos dias Alberto:
ResponderEliminarCulto,,cálido y delicioso, como siempre encantador.
Un fuerte Abrazo
Alfonso Iñigo
!No podías escribir nada más acertado para este mes de diciembre! Me ha gustado mucho Alberto conocer el origen de éste concierto, ahora ya símbolo de unión y paz, tan diferente al que lo originó.
ResponderEliminar.
Lo vemos todos años pero esta vez lo disfrutaremos más gracias a tu información
ResponderEliminarAl comenzar a leer el artículo pensé que habías tenido la "suerte" de poder participar en este evento tan especial y que se trataba de una vivencia tuya más de las muchas increíbles de tu vida.
ResponderEliminarCómo siempre, una información interesante sobre este concierto que para muchos, entre los que me encuentro, supone un comienzo de año relajando el cuerpo y el espíritu después de la larga noche de despedida del año anterior.
¡Gracias por compartir!
Sin duda, para muchos, sería una vivencia extraordinaria poder asistir, no es mi caso,aunque reconozco que lo he visto, zapineando. Recuerdo que mi madre decía que era un acto muy elegante y que parecía gente muy educada, refiriéndose que los asistentes.
ResponderEliminarNo obstante, Alberto, si consigues un par de entradas, seria un placer asistir contigo, seguro que el cóctel sera magnífico...conoceríamos gente guay y lo pasaríamos genial.