
Notas al margen - Alberto Sala Mestres
15 de marzo de 2026
En lo alto de la escalinata Daru del Museo del Louvre (Paris) figura una escultura griega realizada en mármol de Paros, denominada Victoria de Samotracia (ver imagen supra), que representa a la diosa griega Niké, símbolo de la victoria en la mitología griega, como una mujer de mediana estatura que tiene alas y está posándose sobre una embarcación triunfante (ver imagen supra).
Los expertos del Museo indican que data probablemente del año 190 a.C. y fue encargada con motivo de una victoria naval. Los vencedores, probablemente los habitantes de la isla de Rodas, la ubicaron en Samotracia para dar las gracias a los grandes dioses de la isla, los Cabirios, venerados en todo el mundo griego. La diosa Niké cuenta con su propio templo en la Acrópolis de Atenas, un edificio de unos 8 metros de altura que fue construido en el siglo V a.C para conmemorar la victoria sobre los persas en la Batalla de Salamina (480 a. C.). Esta es una de las razones por las que los griegos reclaman que les devuelvan la escultura de la diosa que actualmente se encuentra en el Museo del Louvre.
Durante siglos, su figura presidió competiciones atléticas y militares. A partir de los Juegos Olímpicos de Amsterdam celebrados en 1928, su figura aparece en el reverso de las medallas que se le otorgan a los atletas vencedores. La diosa se representa en esta ocasión portando una corona de laurel, señal que evoca el éxito alcanzado.
A la diosa Niké le han atribuido tradicionalmente dos virtudes: la velocidad y la destreza a la hora de conducir carros. Capacidades por las que el empresario Philp Knight optó en 1968 por elegir ese nombre para su firma de calzado deportivo; sin embargo no contaba con un logo que lo hiciera reconocible a los ojos de todo el mundo. En 1971, Phil Knight (n. 1938) conoció a Carolyn Davidson (n. 1943) en la Universidad de Portland, donde ella estudiaba diseño gráfico y le encargó un logo para su marca, detalle que le empezaba a correr prisa ya que las zapatillas que fabricaba carecían de esa identificación comercial.
La diseñadora le entregó varios modelos pero, al parecer, ninguno llegó a convencerle aunque por la urgencia que tenía eligió el denominado “Swoosh” (Palomita) que representa una de las alas de la diosa griega Niké. Carolyn Davidson apenas cobró 35 dólares por aquel trabajo.
La mayoría de los visitantes del Museo del Louvre que van calzados con una zapatilla deportiva Nike ignoran, al contemplar la estatua en mármol de la diosa Niké (2.75 metros de altura / aproximadamente 9 pies) en lo alto de la escalera Daru, que tienen en sus propios tobillos una réplica estilizada de un ala de la citada diosa griega.
Qué interesante, Alberto. Me ha gustado mucho tu historia
ResponderEliminarSiempre nos sorprendes! No sabíamos que llevábamos en nuestros pies un logo basado en tan ilustre figura. Mil aplausos para ti Alberto.
ResponderEliminarSiempre nos sorprendes! No sabíamos que llevabamos en nuestros pies un logo con tan ilustre figura. Mil aplausos para ti Alberto.
ResponderEliminarInteresante, como siempre, sigue contándonos historias. Un abrazo
ResponderEliminarAhora miraré de otra manera mis zapatillas Nike…
ResponderEliminarMuy curioso el origen de la marca. Hago votos porque los griegos consigan recuperar a su diosa.
ResponderEliminarTus lectores, Alberto, nos quedamos sin comprender porqué los franceses se apropiaron de la estatua. Yo la veo mejor, desde luego, en su Grecia natal, de donde nunca debió salir.