Suele ser un dato poco conocido que Charles Chaplin (1889-1977) vivió la última etapa de su vida (1953-1977) en el pequeño municipio de Corsier-sur-Vevey, a orillas del Lago Léman, situado a 19 kilómetros de Lausanne.
En septiembre de 1952, Charlie Chaplin junto a su familia había viajado a Gran Bretaña en el transatlántico Queen Elizabeth para el estreno de su película Candilejas. Durante su estancia le llegó la noticia de que las autoridades norteamericanas habían revocado su permiso de residencia debido a las sospechas de sus inclinaciones socialistas durante la "caza de brujas" del senador Joseph McCarthy. Al tener conocimiento de esa prohibición Chaplin renunció a su residencia estadounidense y se trasladó a Suiza.
Parece apropiado que Chaplin, una persona perfeccionista y a la que le gustaba realizar varias tareas al mismo tiempo, escogiera Suiza, un país famoso por el orden y la precisión, como su lugar de retiro, instalándose en una amplia mansión denominada Manoir de Ban, ubicada en un jardín de 14 hectáreas, con magníficas vistas al lago Léman (ver imagen supra). Chaplin conservó la nacionalidad británica durante toda su vida, aunque vivió gran parte de su vida profesional en los Estados Unidos.
Con una visión propia de la comedia algunas de sus películas mudas reflejaron su reiterada crítica al sistema capitalista, como puede verse en El inmigrante (1917) y posteriormente The Kid (1921). En Tiempos Modernos (1936), refleja la forma en que el maquinismo y el capitalismo restan humanidad a los trabajadores, utilizando una novedosa técnica cinematográfica consistente en mezclar el cine mudo y el sonoro empleando algunos efectos puntuales como música, canciones y voces provenientes de radios y altavoces, así como la sonorización de la actividad de las máquinas en las fábricas.
En la primavera de 2016 la citada propiedad de Charles Chaplin fue restaurada y acondicionada para albergar un museo, que está abierto al público. En el pabellón de exposiciones la obra artística del director y actor se escenifica con la didáctica museística más moderna, convirtiendo la visita en una singular experiencia gracias a la decoración original de sus películas y al teatro multimedia.
El complejo del museo se divide en tres áreas principales que ofrecen una experiencia inmersiva:
La Manoir (La casa solariega) donde, los visitantes pueden explorar la antigua residencia familiar restaurada para reflejar cómo era cuando vivían los Chaplin. Muebles originales, objetos personales y fotografías familiares ofrecen una visión íntima de su vida privada, sus años felices en Suiza y nos muestran al hombre detrás del personaje de Charlot.
El Estudio, un edificio separado, diseñado al estilo de Hollywood, alberga exposiciones temáticas e interactivas sobre la carrera cinematográfica de Chaplin. Los visitantes pueden caminar por decorados recreados de sus películas más famosas, como El Gran Dictador y La Quimera del Oro, y aprender sobre la historia del cine mudo y las técnicas de filmación. Cuenta con numerosas figuras de cera de Chaplin y otras celebridades asociadas a su vida, como Albert Einstein y Winston Churchill, con quienes los visitantes pueden hacerse fotos.
El Parque, que abarca cuatro hectáreas de hermosos jardines y la finca rural que ofrece impresionantes vistas del lago Léman y los Alpes; un lugar muy apreciado por Chaplin para pasear y pasar tiempo con su familia.
El genio de Charles Chaplin perdura. Nadie en la historia del cine ha igualado su habilidad para provocar risas y lágrimas.

Si el tener ideas socialistas le supuso ver revocada su residencia norteamericana, bravo por la elección de Chaplin: Suiza, su nuevo hogar, siempre ha sido más plural, más tolerante y más verde, jejeje
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