Hace unos días paseando por el barrio de Triana me encontré con un rótulo realizado en cerámica, indicando que me encontraba situado en la calle de la Virgen de los Buenos Libros. La calle fue abierta y rotulada en 1965 tras la demolición de una manzana que separaba dos calles, y posteriormente se colocó el retablo cerámico.
La citada advocación fue difundida por la Orden de los Capuchinos, religiosos descalzos de San Francisco, que se han caracterizado por su espiritualidad a través de la lectura. Esta devoción está muy relacionada con la Virgen de la Sabiduría y se encuentra presente como patrona de lectores, estudiantes y profesionales de la Biblioteconomía y la Documentación.
La historiadora y bibliotecaria sevillana Reyes Pro Jiménez ha identificado un romance anónimo del siglo XVII que alude a la mencionada advocación:
“Todo el amparo, Señora,
de mi libro en ti le libro;
Pues eres libro en quien Dios
encuadernó sus prodigios”
En 1966 se colocó bajo el rótulo de la calle el retablo cerámico (ver supra) elaborado por Cerámicas Santa Ana, obra de Antonio Martínez Adorna (1943-1995), pintor y ceramista sevillano especializado en el tema de los retablos devocionales con estilo influenciado por Kerman y Facundo Peláez.
En este magnífico azulejo se reproduce la obra sobre La Virgen y el Niño realizada en óleo sobre tabla del pintor flamenco Marcellus Coffermans (1525-1579) realizada en 1560 y conservada actualmente en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
Siempre interesante. Gracias por mantenernos informados
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